miércoles, 7 de julio de 2010

Tres Lolitas. Capítulo 26 "Un viaje inesperado"


Desgraciadamente, la gira al otro lado del océano no fue como nos esperábamos. Mario la suspendió de repente justo antes de ofrecer un concierto en una sala privada de la ciudad de Buenos Aires, la capital de Argentina. Ninguna de las tres, entendimos a qué venía aquello, ni siquiera sabíamos el porqué. Mario no nos había dado ninguna razón.

Silvia, era nuestra manager y representante artística. Nos solía acompañar a todos los conciertos, entrevistas y actos sociales relacionados con 3 LOLITAS. Treintañera, nunca confesaba su edad exacta. Tenía el pelo corto como un chico y de cara no era muy agraciada, sus faciones eran demasiado masculinas. En cambio, su cuerpo era espectacular. Con su altura y medidas, perfectamente podría haberse dedicado a desfilar en pasarelas, pero como ella solía decir... “yo nací exclusivamente para relaciones públicas”. 
 
Silvia fue quien se encargó de informar a la organización del concierto que nos había surgido un “problema” y que nos teníamos que volver de inmediato a España. Y nos prometió y les prometió que en cuento encontrara un hueco disponible en la agenda, el primer concierto que se daría sería el de Buenos Aires.

Con la llegada a Madrid, llegó la normalidad hasta que un día después, una señora que no conocíamos de nada, se presentó en las oficinas de la discográfica para darnos unas extrañas clases sobre protocolo. Algo raro, pues ¿para qué demonios queríamos o necesitábamos aprender buenos y refinados modales?

Estaba convencia de que algo misterioso nos ocultaban, tanto Mario como Silvia. Pasó otro día más cuando nuestro jefe, nos citó a las tres en su despacho. Al cruzar el umbral de la puerta, no pude evitar el preguntar de inmediato.- ¿Qué está ocurriendo, Mario? Primero nos suspendes el concierto en Buenos Aires y ahora nos instruyes con clases de protocolo... ¿Por qué?




  • Os marcháis a Irak.- Nos dijo tajantemente.



  • ¿Qué?... - Realmente estaba alucinando, mientras que mi hermana Lili e Isabel, las dos mudas, con la boca abierta y mirando a Mario fíjamente y desconcertadas, no salían de su asombro...



  • Sí, esta Navidad comeréis las uvas de Fin de Año con los soldados destinados en Nasiriyya.



  • Mario, ¿estás loco?- Interrumpió Lili.



  • No, os hablo totalmente en serio. Viajaréis en el avión del Ministro de Defensa, rodeadas de escoltas y altos mandatarios del Ejército, de ahi las clases de protocolo...



  • ¿Es que el señor Ministro también se va a comer allí las uvas y no en su mansión lujosa?- Preguntó Isa medio en broma.



  • En efecto, cenaréis con él y además daréis un concierto sorpresa para las tropas .



  • ¿Y cuánto tiempo se supone que vamos a estar allí, Mario? Te recuerdo que nos vas a mandar a un conflicto bélico...- Le espeté.



  • Tranquila Alma, en cuanto finalice el acto, regresaréis a España con el Ministro. Es una visita relámpago, ni los mismos soldados la esperan. El gobierno quiere tener un detalle sorpresa con los muchachos allí destacados, eso es todo.



  • ¿Sabes una cosa, Mario? Todavía no me puedo creer que nos vayas a mandar a esa maldita guerra que todos repudiamos en su día...- Le dije y con las mismas me di media vuelta para marcharme, dejándole con la palabra en la boca.



  • Venga Alma, no te lo tomes así... Pensaba que tú estarías encantada con la idea...

Tenía la sensación de que estábamos a punto de convertirnos en una especie de nuevas "Carmen de España”. Así sin más, sin comerlo ni beberlo. Ni siquiera nos había dado tiempo a presentar y promocionar nuestro tercer single del disco. Y Mario nos había metido de lleno en los restos de una guerra sucia que daba asco y con la que nadie estaba de acuerdo. Pero en algo, él sí tenía razón, a pesar de yo no ser partidaria del infernal belicismo de las armas. Era consciente que aquella podía ser mi única oportunidad de poder volver a ver a Jim, después de estar mucho tiempo, demasiado, sin tener noticias de él.

Isabel se mostró indiferente. Mi hermana Lili en cambio, no tenía nada que la motivase a ir. No le hizo gracia la idea, de hecho le disgustó bastante; pero no le quedó más remedio que asumir el cometido. Y sinceramente la cantidad que nos iban a pagar por ello, hacía que valiera la pena sacrificarse moralmente. El dinero como las armas, corrompe a las personas, a todas sin excepción... 
 


3 comentarios:

  1. Los diálogos salen mal al pasar el texto al formato de blogger, sientoo la molestia pero es que no sé el porqué :)

    ResponderEliminar
  2. hola Ra! como te sigo hace poco no sé si ésta es una historia que vas contando poco a poco o si sólo va a ser este capítulo, pero el caso es que si yo fuera una de esas chicas iría encantada a Irak pero antes del concierto les daría un discurso, que no te reproduzco aquí porq soy un coñazo cuando me pongo plan reivindicativo pero para mí sería una oportunidad maravillosa de denunciar la guerra y a uno que yo me sé que descansa tranquilamente en su rancho en estos momentos, un beso guapa!

    ResponderEliminar
  3. Hola Vir, pues sí , de hecho es una novela que subo al blog por capítulos, ya llevo 26 y a ver si la termino para empezar con otra cosa que se me está haciendo eterna y claro, quiero publicarla en Bubok ;)Ciertamente, "Tres Lolitas" ya la tengo escrita desde hace casi cuatro años pero la original es en gallego.

    Jejejejeje Pues me puedo imaginar el discurso de antes del concierto, porque yo también hubiera hecho lo mismo, los iba a poner finos, sobre todo a ese al que te refieres jejeje sí sí... le iba a caer un buen chorrazo y otro zapato en la cabeza pero de taconazo de 10 cm. jajaja.

    Pero bueno la historia se centra más bien en un romance entre una de las tres chicas (ALma) que fue militar destinada en la base militar de Rota y un marine de los EE.UU, es largo de contar en un comentario. En fin 100% pura ficción aunque mucha gente se empeña en decir que hay mucho de mí en el relato.

    Un besoteee :)

    ResponderEliminar