domingo, 14 de marzo de 2010

Tres Lolitas Capítulo 16. "Mientras tanto en una pequeña ciudad francesa"...


En Naborna, una bella y pequeña ciudad situada al sur de Francia, entre Perpiñán y Montpellier, perteneciente al departamento de Aude en la región de Languedoc-Rosellón; Marie, una mujer octogenaria, de larga cabellera cana, enroscada y recogida en un elaborado moño; disfrutaba viendo y escuchando las noticias del canal internacional español.

Queda, la anciana atendía al presentador de la última edición de los informativos, clavando en él las pupilas de sus ojos, más oscuros que la noche. Como hablaba el idioma, no le costaba entender lo que se decía. Su madre, ya fallecida desde hacía más de treinta años, había sido zaragozana y entre otras cosas, veía aquel canal, porque le recordaba a ella.  

Marie que vivía sola en su casa desde que había enviudado dos años atrás, estaba a punto de sumirse en un profundo y dulce sueño, cuando una música melodiosa la transportó de vuelta a la realidad. Un joven periodista, entrevistaba a un grupo formado por tres chicas y que respondía al nombre de “3 LOLITAS”.

Marie miraba maravillada a las jóvenes veinteañeras, ensimismada. Se recordaba a ella en sus años mozos, cuando iba a los bailes y ligaba con los chicos que la sacaban muy gustosamente a danzar a la pista. Cuando se podía permitir llevar otro tipo de ropa más juvenil y alegre. Se sentía ya tan anciana y cansada… Pero de repente, percibió un rasgo en una de aquellas chicas, que la hizo levantarse dando un respingo del sillón de orejeras en el que estaba sentada.

La anciana, se acercó al aparador y cogió las gafas de vista que reposaban sobre él. Se las puso muy rápidamente y observó con detenimiento a la chica que le había llamado profundamente la atención. “Dios Santo”.- Exclamó, dándole un vuelco al corazón.- “Es la calcomanía de mi Gerard”.  “Tiene su misma mirada, su mismo color de ojos, su misma sonrisa traviesa, la misma expresión en la cara”... “No me lo puedo creer”…Musitó.

Marie, tenía un presentimiento.  Apuntó el nombre del grupo sobre un viejo papel inservible. Nerviosa, corrió junto al teléfono. Cogió la agenda y buscó un número con desesperación. En cuanto dio con él, marcó sus dígitos y esperó impacientemente a que alguien desde el otro lado de la línea le descolgase de inmediato.

-   Allô?- Se escuchó la voz rasgada de un hombre.

-   Gerard, ¿por qué has tardado tanto en descolgar? No estarás con alguna puta, ¿verdad?- Le increpó, Marie. -   Anda, hijo, busca en tu ordenador, en eso del Internet “3 LOLITAS”.

-   Pero madre, ¿Has visto la hora que es?


- ¡No remugues más! y haz lo que te pido, ¡s'il vous plaît!

-   ¡D’accord!- Contestó su hijo, resignado que sin colgar el teléfono, se dirigió hasta su mesa de escritorio y encendió el ordenador. En el buscador del servidor de Internet, introdujo el dato que le acababa de transferir su madre por teléfono que tecleó ágilmente…

Gerard, tenía cincuenta y ocho años, era el armador de un barco de transporte de mercancías peligrosas. Físicamente, era alto, moreno de piel… Tenía el cabello largo, pero muy cuidado de color negro azabache. Se diría que por él jamás pasaban los años, parecía como si hubiera hecho un pacto con el mismísimo Diablo. Siempre solía llevar el pelo recogido en una coleta hacia atrás. Vivía solo en un apartamento de Montpellier. Aunque todos los fines de semana que tenía libres, se acercaba a Narbona, a la casa de su madre, para estar con ella unos días. Nunca había sido un hombre de ataduras era por eso que continuaba soltero y sin compromiso. Siempre había ido reivindicando su libertad a los cuatro vientos, hasta que sintió que aquella libertad de la que gozaba, necesitaba ser compartida con alguien que le llenase y que no encontraba.

La pantalla de su ordenador se llenó con distintas fotografías de tres chicas, componentes de un famoso grupo vocal español y hermanas trillizas. En una pequeña biografía se contaba que habían sido criadas en un convento al haberlas abandonado su madre, una semana después de haber dado alud a mediados de Febrero. De su padre nada sabían, más que era de origen francés y respondía al nombre de Gerard.

Se hizo un largo silencio. Marie jugueteaba nerviosa con el cable del auricular. Al otro lado, su hijo miraba atónito a la chica de sus ojos. Poca gente había conocido, más bien nadie que tuviera su mismo tono de verde.

A Gerard se le erizó el vello de los brazos, un puñal le atravesó el corazón partiéndoselo en dos y causándole un  dolor inconmensurable. Un nudo se le instauró en la boca del estómago y recordó haber visto antes el rostro de otra de las 3 Lolitas años atrás, el de la pelirroja… Un flashback fugaz recorrió su mente en cuestión de segundos y se vio a la edad de veintiocho años pisando tierras gallegas por primera vez.

Corría el mes de mayo de 1979. De aquella, formaba parte de la tripulación de una nave petrolera.

Una noche estrellada, conoció en un pub de copas de Vigo a Carol, una preciosa joven de larga y ondulada cabellera pelirroja, ojos color miel y nariz respingona cubierta de pecas diminutas. Él bebía tranquilo un San Francisco sentado a la barra, cuando ella se le acercó por detrás y empezó a piropearle. Vestía un traje escotado de minifalda que dejaba ver el canalillo de sus dos voluptuosos pechos que invitaban a la imaginación más obscena, de cualquier hombre que la mirase…

Aquella misma noche entablaron conversación, entre risas y chupitos se dejaron llevar intercambiándose besos húmedos y caricias prohibidas; a Carol le atraía el deje francés y al francés el esculpido cuerpo de la española. Así surgió entre ellos una fuerte atracción sexual.

Gerard invitó a Carol a subir a la habitación de una pensión cercana al puerto, en la cual se alojaba. Sobre la vieja cama de somier de muelles, la poseyó una y otra vez hasta el amanecer. Carol, gemía de placer en su primer encuentro sexual con aquel hombre desconocido que le parecía maravilloso y que la había transportado al Nirvana. Se quedó dormida embriagada por la nueva experiencia, yacía desnuda y boca abajo sobre las arrugadas sábanas sudadas y no reparó en que su carnet de identidad se le había caído al suelo al quitarse la ropa. La mala suerte quiso que Gerard lo recogiera al levantarse para orinar y curioso le echó una ojeada. Cuando comprobó la edad de la mujer a la que le acababa de hacer el amor, un sudor frío le recorrió la frente. Tragó saliva, confuso y asustado, pensó que lo mejor que podía hacer era marcharse. No quería problemas con la justicia y menos con los padres de la chica, así que sin hacer ruido para no despertarla, se vistió como una exhalación y se fue. Carol tenía sólo dieciséis años, él veintiocho… Jamás quiso volver a saber de ella…

-   ¿Gerard? ¿Es- tu bien?

-   Sí, madre, estoy bien…- Contestó él con tono serio, apagado, comedido y entristecido; sin dejar de apartar los ojos de la pantalla del ordenador, sin dejar de mirar aquellos ojos verdes idénticos a los suyos que se le clavaban en lo más profundo del alma...

-   ¿Crees que pueden ser tus hijas?, yo creo que al menos una de ellas sí lo es. Me lo dice el corazón, Gerard. Esos ojos verdes son los tuyos, no me cabe duda. ¿Qué vas a hacer?

-   ¿Cómo que qué voy a hacer, madre? No voy a hacer nada. Me tomarían por un interesado, con qué cara aparecería yo de repente a entorpecerles la vida a esas tres chicas…

-   Ah, entonces, ¿no las vas a ir a buscar?- Apuntó Marie enojada.  

-   Pero madre, ¿te estás escuchando?, y ¿si no son mis hijas?

-   Gerard, eres un golfo redomado y entre madre e hijo, los dos sabemos que vuelves locas a las mujeres de todos los puertos que has tocado y tocas desde que te hiciste marino. Es más probable que dejes a una mujer embarazada a que cojas una cogorza. Y yo quiero conocer a mi nieta de los ojos verdes, antes de morir...- Marie colgó el teléfono con los ojos inundados en lágrimas. 

1 comentario:

  1. Siento que salga mal este capítulo y os pido mil disculpas por ello, pero debe ser un error de la edición de blogger porque que yo sepa mi archivo está bien y de hecho en el borrador se lee el texto correctamente y no sale ningún recuadro blanco. He intentado arreglar el problema pero nada... sorry... :(

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