lunes, 22 de febrero de 2010

TRES LOLITAS Capítulo. 14 "La Extraña Borrachera"


Aquel fin de semana con Robert, lo recordaré toda mi vida…

Pero el tiempo pasó tan veloz como una exhalación y no me quedó más remedio que regresar a Madrid cuanto antes. El domingo a medio día me despedí de él. Cómo me hubiera gustado haberlo mandado todo a la mierda y quedarme allí, en Rota. En su casa, en su cama, a su lado y abrazada a su cuerpo.

El sabor del último beso húmedo que nos dimos me acompañó durante todo el viaje de vuelta a la capital, como un dulce recuerdo que me negaba a dejar se saborear, olvidar y a desterrar de mi mente.


Llegué al apartamento sobre las once de la noche. Un olor cargado a alcohol y humo de tabaco, se escapó como una bocana de aire pestilente, nada más abrir la puerta. Aquel hedor, provocó en mí, un sentimiento de extrañeza. Y un nudo en la garganta se me puso, cuando nada más acceder al interior del inmueble, me encontré tirada en el suelo a mi hermana Cristal, que estaba medio desnuda y parecía dormida. Al menos eso era lo que quería pensar…

Todo el salón estaba descolocado, revuelto. Había revistas rotas, hechas añicos por el suelo. Una silla volcada y otra encima de la mesa del comedor. Zarandeé a mi hermana con la punta de mi pié para que se despertara. Necesitaba que me explicara lo que allí había sucedido. Al ver que poco a poco iba abriendo los ojos, musité.- Pero, Cristal, ¿qué coño hiciste?...

Ella, acertó a abrir la boca pero no fue capaz de decir nada, tan sólo dejó salir una porción olorosa de su aliento asqueroso y podrido. - ¡Joder!- Exclamé con cara de pocos amigos.- No veas cómo te canta la boca. ¡Anda! Voy a intentar levantarte y llevarte a la cama.- Le dije mientras la ayudaba a auparse.

Mi hermana, estaba totalmente embriagada por la bebida y su lenguaje era tosco, de pronunciación estropajosa y sólo decía palabras absurdas. A saber cuantos litros de alcohol había ingerido, cuantos litros de alcohol habían recorrido libremente por sus venas, no acostumbradas a tales ingestas de aquella sustancia que tomada en exceso podía ser tan peligrosa como un cocktail molotov.

Sobre la moqueta yacían tres botellas de vodka vacías y varios botellines de cerveza rotos y desquebrajados.

Llevé a mi hermana a su cuarto con cuidado de que no pisara ningún cristal con sus pies descalzos. Pero Cristal, prácticamente no era capaz de dar ni un paso. Introducí mis brazos bajo sus axilas tirando hacia mí de su cuerpo. Para ello me coloqué tras su espalda, mientras caminaba hacia atrás con cuidado de no golpearme el culo con la esquina de algún inoportuno mueble. Cuando llegué al dormitorio, como pude la recosté sobre la cama.- ¡Joder, Cristal! ¡Cómo pesas guapa!- Exclamé fatigada. Aquella situación no me hacía ninguna gracia, aunque a ella parecía que sí, dado que, una vez tirada sobre el colchón, se empezó a descojonar de risa en mi cara. Y allí la dejé riéndose sola como una loca, cerré la puerta de su cuarto de un portazo, hasta que de repente no se volvió a escuchar nada más.

Ventilé el salón abriendo las ventanas de par en par, era casi media noche y a pesar de estar en pleno mes de octubre no corría ni gota de aire, la temperatura era bastante bochornosa. Me pasé más me una hora y media recogiendo el desorden y limpiado los papeles y la suciedad que había tirada por el suelo. Casquetes rotos, botellas de vodka, trozos de comida rancia y ropa sucia… Mi perra Luka, nerviosa, me seguía gimiendo lamentos de un lado al otro de la casa. Y yo todavía ni siquiera me había quitado los zapatos, ni deshecho mi maleta.



A la mañana siguiente, amaneció el lunes nublado y con pinta de romper a llover de un momento a otro. Me había quedado dormida, vestida y sobre el sofá. Me levanté con un dolor de espalda terrible y me fui directa a la ducha.

Una vez limpia y cambiado mi atuendo, me recogí el pelo en una sencilla coleta de caballo y me fui a la cocina a prepararme un poco de leche caliente con cacao al que acompañé con un par de aspirinas.

Sobre el frigorífico había una nota de Lili con un mensaje escrito que decía: “esta noche no voy a dormir en casa, me quedo en el apartamento de Hugo. Cristal se ocupará de Luka. Mañana nos vemos a las diez en la discográfica, ya me contarás qué tal el fin de semana. Un beso, Lili”.

A las diez me presenté en la oficina de Mario junto con Cristal. Lili llegó cinco minutos más tarde en compañía de Hugo, su novio actor.

Cristal, tenía mala cara y estaba resacosa del increíble pedo que había cogido la noche anterior. No nos dirigíamos la palabra. Su semblante era serio y tenía el ceño fruncido permanentemente. Cualquiera le decía algo y yo me sentía demasiado enojada con ella como para hablarle. No es que estuviera enfadada con mi hermana por el hecho de que se hubiera emborrachado (cada uno es libre de hacer con su cuerpo lo que le venga en gana), sino que estaba enfadada por el estropicio de la casa y el recibimiento que me había encontrado, nada más llegar de un largo viaje por carretera. Pero probablemente, ella, a juzgar por su estado, de poco se acordaba.

Mario, nos invitó a pasar a su despacho, tenía un asunto muy importante que comunicarnos y quería que estuviésemos cómodas. Me llevaba la vida preguntarle sobre el fin de semana en Ibiza, dado al extraño comportamiento y cambio de actitud de mi hermana, pero preferí hacerlo al final de la reunión y en privado.

- Bueno chicas, mis chicas… Hoy os traigo muy buenas noticias… Je, je, je.- Comenzó a decir, nervioso y dejando escapar alguna risita un tanto impertinente. - Tomad asiento en ese sofá de ahí.- Nos invitó a ponernos cómodas.

La Discográfica estaba situada en el ático de un alto edificio que hacía esquina con una gran avenida del centro de la Capital. El despacho de Mario, era enorme. Además de su mesa y su gran butaca anatómica de cuero; en una de las esquinas, nada más entrar a la derecha, había un larguísimo sofá rinconera de color negro. Las paredes revestidas de madera y adornadas con cuadros de discos de oro y platino, pertenecientes a otros artistas llamaban poderosamente la atención de nuestros ojos inquietos. Posters enmarcados de Bandas de rock y Pop de los 80’, un sinfín de diplomas con su nombre impreso y alguna mención honorífica también colgaban en algún rincón de las cuatro paredes… Las vistas que se apreciaban desde el limpio ventanal que había frente a la puerta de acceso, justo detrás de su escritorio; eran impresionantes, quitaban el hipo y hacían que te perdieses observándolas en silencio durante más de un par de minutos.

Mario comenzó su discurso, despertándonos así de nuestro ensimismamiento.- Como ya sabéis “3 Lolitas” se ha convertido en todo un “boom mediático nacional” y vuestro primer single “Three Hearts” es ya todo un número uno de las listas de ventas del país. Poco a poco os habéis ido introduciendo en el mercado español y ahora también lo haréis en el europeo e iberoamericano...

- ¿Qué? – Pregunté incrédula con una sensación de vértigo en mi estómago.

- Verás Alma, hemos creado una página web oficial de las 3 LOLITAS, con imágenes vuestras, videos, etc… Y gracias a ello, ahora os reclaman fans en algunos países de Europa y Latinoamérica.

- Eso es fantástico, Mario, pero ¿cómo puede ser que en tan poco tiempo hayamos conseguido todo esto?- Le preguntó Lili notablemente emocionada y excesivamente contenta por las buenas noticias.

- Pues, francamente, no lo sé, pero ocurrió. Tenéis madera de artistas, nacisteis con estrellas, qué sé yo… Habéis conseguido más de lo que yo mismo esperaba. Recordar que tiempo atrás, ya os dije que teníais algo especial y por lo que veo no me equivocaba en absoluto. Así que sin más dilación nos pondremos manos a la obra y comenzaremos a trabajar y preparar las promociones del disco fuera del país.

La verdad que eran noticias muy buenas para el grupo, pero no lo eran tanto para mí. Robert había quedado en venir a verme a Madrid en tres semanas y crucé los dedos para que el plan de estar juntos y volver a amarnos, no se fuera al traste.

Antes de irnos, le pedí a Mario una audiencia en privado con él, quería hablarle sobre mi hermana Cristal. - Dime cariño, sabes que me puedes contar lo que quieras.- Me dijo acariciándome la mejilla.

- Es sobre Cristal, ayer por la noche, cuando llegué al apartamento, la encontré borracha como una cuba y rodeada de desidia… Quería preguntarte qué tal lo pasó en Ibiza, si notaste algo raro en su comportamiento… Verás es que ella no suele beber alcohol, al menos no en gran cantidad…

- Alma, en mi casa, sólo durmió la noche en que llegamos. Al día siguiente, en una barbacoa que hice, creo que conoció a un amigo, no sé quién, la verdad… Me dijo que se iba con él a Mallorca para pasar el resto del fin de semana y que ya se las apañaría ella para volver a Madrid.

- ¿Te dijo quién era ese tío? ¿Le viste con él?

- No… No me acuerdo, había tanta gente, tengo muchos amigos…- Dijo sonriente.

- Acaso, ¿te interesante?

- Pues no tu hermana es mayorcita, Alma… Es que estaba ocupado atendiendo a una vieja amiga y…

- Ya… No hace falta que me digas más, ya lo descubriré por mí misma…- Le solté y con las mismas, me di media vuelta y me marché.



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